25 años de CNAI y diez claves para entrenar el cerebro

Tiempo de aprender, tiempo de vivir. Una mañana en el Baluarte de Pamplona que no olvidaré.

Hoy he vuelto a casa.

Y lo he hecho en el que, para mí, es el palacio de congresos más bonito de España: el Baluarte de Pamplona. No es la primera vez que piso su escenario —estuve en 2012, en 2015 y en 2023—, pero cada regreso se siente como el primero. Hay edificios que son solo paredes y techo; este, en cambio, tiene alma.

Quizá ayude saber de dónde viene. El Baluarte abrió sus puertas en octubre de 2003 de la mano del arquitecto navarro Patxi Mangado, y es hoy uno de los espacios congresuales más grandes de España. Pero lo que más me emociona es su nombre. Durante las excavaciones aparecieron los restos de uno de los baluartes de la Ciudadela, el de San Antón, una vieja fortaleza defensiva; en lugar de taparlos, se decidió integrarlos en el diseño y dar nombre al edificio: Baluarte. Por eso este lugar se levanta literalmente sobre la historia de Pamplona, junto a la Ciudadela, fortaleza del siglo XVI, mirándola de frente con su fachada de piedra. 

Y a mí me parece la metáfora perfecta de lo que vine a contar: construir el futuro sin renunciar a la memoria. Aprender, precisamente, es eso: entrenar el cerebro toda la vida.

Hacía tres años que no subía a este escenario. Tres años recorriendo España de conferencia en conferencia, de ciudad en ciudad, de sala en sala. Y en todas dejé algo y de todas me llevé mucho. Pero había una espina dulce clavada en el pecho: las ganas de volver a Pamplona. Esta mañana esa espina se convirtió en abrazo.

Y el motivo no podía ser mejor: CNAI cumple 25 años.

Qué es CNAI para Navarra.

Para quien no lo conozca, el Centro Navarro de Aprendizaje Integral es mucho más que una sociedad pública del Gobierno de Navarra. Nació en 2001 para acercar los idiomas a esta tierra y, un cuarto de siglo después, se ha convertido en un motor de aprendizaje, empleabilidad, capacitación digital y cohesión social.

Como bien dicen: CNAI no solo forma, transforma. Y detrás de esa frase hay miles de historias: solo en el último año, más de 7.000 personas han pasado por sus programas y han salido distintas de como entraron. Eso no es una cifra. Eso es Navarra aprendiendo a creer en sí misma.

Una conferencia que no se escucha: se vive.

Tuve el honor de acompañar esta celebración con la conferencia «Tiempo de aprender, tiempo de vivir: una mirada compartida». Un viaje por el ayer que nos trajo hasta aquí, el hoy que solo se vive una vez, y el mañana que empezamos a construir cada vez que decidimos seguir aprendiendo.

Y lo hicimos de una forma poco habitual: el público no escuchó una teoría sobre el cerebro, la vivió en su propio cerebro. Porque una idea no se recuerda cuando se escucha, se recuerda cuando se siente. La emoción es el pegamento de la memoria, y sobre esa evidencia se construyó toda la mañana.

Las diez claves para entrenar tu cerebro.

Cada clave fue un pequeño experimento en directo. No conté qué hace el cerebro: dejé que cada persona lo comprobara dentro de su propia mente.

1. Atiende conscientemente

Un instante de pantalla en blanco y silencio bastó para clavar todas las miradas. Sin decir nada, toda la sala estaba pendiente. Así es la atención: la puerta por la que entra absolutamente todo lo que aprendemos.

2. Focalízate intensamente

El foco viaja solo, sin esfuerzo, hacia lo que el cerebro juzga importante; por eso podemos mirar algo y no ver lo evidente, como en el famoso gorila invisible. Concentrarse no es forzar: es aprender a dirigir esa energía a voluntad.

3. Háblate positivamente

El cerebro procesa mal la negación: actúa según la imagen que recibe, no según el «no». Si te dices «no puedo», tu mente dibuja el «no puedo». Lo que te repites cada día construye, literalmente, tu realidad mental.

4. Escucha atentamente

Escuchar de verdad exige intención, no casualidad. La diferencia entre oír y comprender no se entiende en la teoría: se siente en el cuerpo. Y cuando la sala bajó la voz para escucharme, todos la notamos.

5. Recuerda selectivamente

La memoria no graba como una cámara: reconstruye. El público «recordó» haber visto una palabra que nunca apareció, porque el cerebro rellena los huecos con lo que espera encontrar. Por eso importa tanto qué decidimos recordar.

6. Decide valientemente

El miedo a lo desconocido nos frena; la corteza prefrontal es la que nos permite actuar a pesar de él. Decidir sin saber qué viene es, exactamente, la forma de entrenar un cerebro valiente.

7. Gestiona emocionalmente

La amígdala dispara la reacción en milisegundos, antes de que la razón tenga tiempo de decidir nada. Por eso un susto no se elige. Gestionar la emoción empieza por algo tan simple y tan difícil como ponerle nombre para recuperar el mando.

8. Actúa decididamente

Pensar en moverse no mueve nada; decidir actuar, sí. La neuroplasticidad —esa capacidad del cerebro de transformarse— necesita movimiento. El cerebro no cambia con lo que imaginas, cambia con lo que haces.

9. Conecta profundamente

Un solo gesto de vínculo cambió la temperatura de toda la sala en segundos. Conectar libera oxitocina y nos predispone, de inmediato, a colaborar. Así de poderosos somos los unos para los otros.

10. Repite consistentemente

El público completó un automatismo que habíamos creado en directo, sin haber intentado memorizarlo. Así, exactamente, se construye un hábito en el cerebro: por repetición. Sin darnos cuenta.

No fue una conferencia: fue un momento compartido.

Sentimos despertarse las neuronas espejo, la amígdala dispararse, la sala entera respirar a la vez. No di una conferencia: vivimos juntos un momento. Y os juro que, mirando esa sala, me costó contener la emoción.

Porque nada de esto sería posible sin las personas. Gracias, de corazón, a todo el equipo de CNAI. A cada profesional que durante 25 años ha puesto vocación, talento y servicio público al cuidado de lo más importante: la gente que aprende. Sois vosotros quienes hacéis que esos más de 7.000 alumnos tengan un mañana mejor. Gracias por abrirme de nuevo las puertas de casa y dejarme formar parte de vuestra historia.

Hoy no he vuelto solo a un escenario. He vuelto a Pamplona. Y Pamplona, como siempre, me ha devuelto el alma.

Por los 25 años que vienen. Y por seguir demostrando que aprender es la forma más bonita de transformar.

Ayer fui todo lo que pude, hoy soy todo lo que quiero.

Autor: Lluís Serra.

Lluís Serra es conferenciante, formador y estratega especializado en neurociencia aplicada al desarrollo de personas, el liderazgo y la gestión del talento. Es también profesor universitario y coach ejecutivo, y escribe sobre todo ello en www.lluisserra.com y LinkedIn

 

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