El plan estratégico, la base para poder reflotar un negocio

En cualquier empresa que empiece a experimentar dificultades, es fundamental analizar su operativa y procesos internos para obtener un diagnóstico real de la situación. Sin esta información, resulta imposible elaborar un plan estratégico sólido y, sin él, no se debería iniciar ningún cambio.

En el artículo anterior, describí el caso de una compañía en crisis y cuyo director general se encontraba paralizado. Tras realizar el diagnóstico, diseñé un Plan Estratégico centrado en cuatro áreas esenciales para impulsar el negocio. A continuación, se detallan esos cuatro pilares:

1. Tecnología y Herramientas Digitales

El primer paso consiste en modernizar la infraestructura tecnológica y las herramientas internas, con el objetivo de aumentar la productividad y mejorar la interacción tanto de empleados como de clientes.

La actualización del desarrollo web, la programación y la maquetación de la plataforma (ya sea sitio corporativo o eCommerce) es crucial. Es habitual que el software de comercio electrónico requiera una actualización; por ello, el plan estratégico debe especificar la razón detrás de esta modernización y los beneficios que se obtendrán en términos de diseño y adaptación a dispositivos móviles.

Después de evaluar el ERP (Enterprise Resource Planning) integrado con el CRM (Customer Relationship Management), se optó por mantener estas herramientas, ya que fueron diseñadas a medida para el sector y ofrecen funcionalidades únicas. Sin embargo, es imprescindible integrarlas con la plataforma de comercio electrónico mediante un conector que facilite la exportación e importación de datos de productos y clientes. Además, se recomienda la incorporación de una herramienta de Business Intelligence para monitorear, analizar cambios y tomar decisiones informadas.

En esta fase inicial, se prioriza la reorganización y la integración de sistemas existentes; la incorporación de tecnologías avanzadas como la Inteligencia Artificial se prevé para una segunda etapa, una vez estabilizada la estructura digital.

2. Estrategia de Marketing Digital y Tradicional

El segundo pilar es la elaboración de un Plan de Marketing Digital que combine tácticas online y estrategias tradicionales, dado que muchas empresas operan en ambos ámbitos, físico y digital.

El plan debe incluir técnicas de SEO (Search Engine Optimization) elaboradas por un experto en la materia, quien se encargue de trabajar en el marketing de contenidos, identificar las palabras clave relevantes y crear un mapa de enlaces internos y externos. Este especialista también podría gestionar las campañas de SEM (Search Engine Marketing), asegurando un control riguroso de la inversión y la búsqueda continua de palabras clave efectivas.

Asimismo, se recomienda desarrollar campañas de email marketing tras depurar y actualizar la base de datos de clientes, ya que muchos registros pueden estar desactualizados. El marketing de contenidos, que combine formatos escritos y audiovisuales, se posiciona como una herramienta clave para comunicar la identidad y los valores de la empresa.

La calendarización de acciones, la asignación de presupuestos y un sistema de control analítico son imprescindibles para medir resultados y optimizar estrategias. No debe olvidarse el monitoreo de la reputación online, ya que el branding adecuado es un indicador de una identidad corporativa y digital bien gestionada.

3. Presencia en Redes Sociales

El tercer elemento del plan estratégico es desarrollar una sólida estrategia en redes sociales para alcanzar y conectar con el público objetivo.

Se recomienda actualizar los perfiles de LinkedIn de todos los profesionales y optimizar la página de la empresa en esta red. Además, es vital mantener un grupo de debate activo y crear perfiles en Twitter, Instagram y Facebook, apoyándose en un calendario de publicaciones que asegure consistencia y relevancia.

La creación de canales en YouTube y TikTok también es aconsejable, ya que el contenido audiovisual tiene gran aceptación entre la audiencia actual. Estas acciones contribuirán a fortalecer la imagen de la marca y a generar una mayor interacción con clientes potenciales.

4. Reorganización Interna y Comunicación

El último pilar se centra en la optimización interna de la empresa. Es imprescindible reorganizar algunos departamentos para mejorar la comunicación entre los equipos y definir claramente quién será el responsable de gestionar la interacción con nuevos clientes.

Al integrar nuevas estrategias y herramientas, se debe contar con una estructura organizativa que permita aprovechar al máximo los resultados obtenidos en las áreas de tecnología, marketing y redes sociales. Esta reorganización facilitará la implementación del plan estratégico y garantizará la continuidad y el crecimiento del negocio.

En resumen, el plan estratégico (que consta de 192 páginas) se basa en modernizar la tecnología, implementar una estrategia de marketing digital y tradicional, potenciar la presencia en redes sociales y reorganizar internamente la empresa. En el próximo artículo, abordaré el Plan de Implementación para llevar estas estrategias a la práctica.

Imagen de peoplecreations en Freepik

 

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