El pasado 27 de febrero, Diario de Navarra – DN Management y Grupo Montaner organizaron el Foro Experiencia del Empleado y Liderazgo en Equipos Multigeneracionales, un encuentro que tuvo lugar en la sede del periódico en Cordovilla.
Cuando recibí la invitación, no dudé en inscribirme como espectador. Hacía tiempo que no asistía a una mesa redonda, ni como oyente ni como ponente, pero hubo una palabra en el título que captó especialmente mi atención: multigeneracionales. La gestión de personas, el liderazgo y la experiencia del empleado son temas que siempre han despertado mi interés, y esta era una oportunidad perfecta para reflexionar sobre su evolución en un contexto cada vez más diverso.
Debo reconocer que la hora y poco que duró el debate fue una grata sorpresa y una experiencia realmente enriquecedora. Presentado y moderado por Geni Capdet, Socia Directora del Grupo Montaner en Navarra, el encuentro mantuvo un buen ritmo dinámico y logró captar la atención de los más de treinta asistentes en la sala. Las intervenciones de los cuatro ponentes, siempre enfocadas en la experiencia y el liderazgo de los empleados de sus respectivas compañías, aportaron reflexiones valiosas sobre la gestión de personas en empresas multigeneracionales.
Este artículo no pretende ser una crónica del evento; no soy periodista de profesión y, sin duda, el Diario de Navarra, como organizador, lo hará con mayor detalle. Mi intención es destacar los puntos más relevantes de la jornada desde mi perspectiva y aportar contenido adicional sobre los temas debatidos en la mesa redonda.
Desde mi experiencia como escritor en diversos blogs digitales y columnista en el Periódic d’Andorra, quiero ofrecer una visión que conecte el debate del foro con el impacto de las nuevas tecnologías y el marketing digital, ámbitos en los que trabajo y que cada vez tienen un papel más determinante en la gestión del talento y el liderazgo en equipos multigeneracionales.
Una de las intervenciones que más me gustó y con la que coincido plenamente fue la de Álvaro Hurtado, gerente de Zucami Poultry Equipment, multinacional líder en equipamientos avícolas. Durante el debate, destacó una idea clave: «Un líder no es una persona, es una función», a lo que añadió: «No puedes ser líder de un equipo si no eres miembro de ese equipo».
Por su parte, Nereida Beltrán, directora de Comunicación Interna y Desarrollo Operativo de Grupo Uvesa—empresa líder en la industria alimentaria en España, con más de 60 años de historia y más de 2.000 empleados—destacó la importancia de la escucha activa en el liderazgo. Para ella, la clave está en “Escuchar a las personas de nuestra compañía de manera individual y verlo como una oportunidad”.
La verdadera sorpresa me la llevé con la intervención de Adriana San Gregorio, directora de Recursos Humanos de SKF Española, una compañía fundada en 1907, con presencia en 130 países y más de 40.000 empleados. Con un asombroso ratio de rotación del 1%, San Gregorio destacó un factor clave en la cohesión de su equipo: el comedor de las instalaciones de Tudela.
En este espacio común, todos los empleados, independientemente de su cargo, comparten mesa según el orden de llegada. «A veces pasa que estás comiendo con un miembro del comité de dirección hablando de sus hijos o del fin de semana», comentó, subrayando la importancia de estos momentos informales para fortalecer la cultura corporativa y el sentido de pertenencia.
La intervención final de Javier Mata, Director de Gestión de Investigación de la Universidad de Navarra, fue uno de los dos motivos que me llevó a escribir este artículo y aportar mi visión sobre el tema. Durante su intervención, subrayó un aspecto esencial del liderazgo en las empresas navarras: “El liderazgo de equipos debe centrarse en saber detectar las emociones de las personas empleadas”.
La conclusión final estuvo a cargo de Nora Reta, Socia Directora del Grupo Montaner en Navarra y que realizó un resumen de las aportaciones de los cuatro ponentes.
Pero vayamos al primer motivo que me llevó a escribir este artículo. Durante el café posterior al evento, tuve la oportunidad de conversar con asistentes y ponentes en un networking que se alargó más de una hora. Lo interesante no fue solo el intercambio de opiniones, sino el tema que dominó la conversación: la Inteligencia Artificial y su impacto en el liderazgo y la gestión de equipos.
Volví a detectar, una vez más, el miedo y la incertidumbre que todavía persisten entre muchos empresarios a la hora de aplicar la Inteligencia Artificial en sus compañías. A pesar de los avances y del enorme potencial de esta tecnología, sigue existiendo una barrera, muchas veces generada por el desconocimiento o por la percepción errónea de que su implementación puede restar valor al factor humano.
Sin embargo, la realidad es que la IA no está aquí para sustituir a las personas, sino para potenciar su talento y optimizar la toma de decisiones en cada departamento. Gracias a su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real, las empresas pueden diseñar estrategias conjuntas, alineadas y más efectivas, lo que se traduce en una ventaja competitiva clave. No se trata solo de mejorar la eficiencia operativa, sino también de ganar tiempo, un recurso cada vez más valioso, que puede ser aprovechado para mejorar la calidad de vida de los empleados, reducir cargas de trabajo innecesarias y fomentar entornos laborales más productivos y equilibrados.
Además, en un mundo donde la relación con el cliente es fundamental, la IA permite un control más preciso de las interacciones, ofreciendo información relevante que ayuda a personalizar la experiencia y fortalecer los vínculos con el consumidor. Los datos son la clave para la mejora profesional y empresarial, y quienes sepan aprovecharlos estarán en una posición privilegiada para liderar el futuro.
El segundo motivo que me ha llevado a escribir este artículo es la intervención de Javier Mata sobre la importancia de centrarnos en detectar y comprender las emociones de las personas empleadas para lograr un liderazgo realmente eficiente. Coincido plenamente con esta visión y, de hecho, creo firmemente que este aspecto es igual o incluso más importante que la implementación de la Inteligencia Artificial en cualquier compañía.
Podemos tener acceso a las mejores herramientas tecnológicas, a procesos optimizados y a estrategias de negocio impecables, pero si no entendemos cómo se sienten las personas que conforman la empresa, cualquier avance será superficial y, a largo plazo, insostenible. Las emociones influyen en la productividad, en la motivación y en la capacidad de un equipo para afrontar retos. Un empleado que se siente comprendido y valorado trabajará con mayor compromiso, mientras que uno que se siente ignorado o incomprendido verá afectado su rendimiento y su bienestar.
No hay dos personas iguales en el mundo; cada individuo percibe la realidad de una manera distinta, moldeada por su forma de pensar, su manera de sentir y sus creencias. Estas diferencias hacen que cada ser humano sea único, lo que plantea un gran desafío para el liderazgo en las empresas: no se puede gestionar un equipo como si fuera un bloque homogéneo, porque cada persona tiene necesidades, expectativas y motivaciones distintas. Las cuatro empresas representadas en el foro van un paso por delante en este punto.
Por este motivo, el papel de los líderes, mandos intermedios y directivos no debería centrarse únicamente en alcanzar objetivos o mejorar resultados financieros, sino en desarrollar una escucha activa y empática que les permita conocer a sus empleados en profundidad. Entender qué les motiva, qué les preocupa y cómo perciben su entorno laboral es la clave para construir equipos sólidos, cohesionados y preparados para afrontar cualquier desafío.
Un liderazgo que pone el foco en las emociones no solo mejora el clima laboral, sino que también fortalece la cultura corporativa y la identidad de marca. En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, lo que realmente marcará la diferencia serán aquellas organizaciones que sepan combinar innovación con humanidad, creando entornos donde las personas no solo trabajen, sino que se sientan parte de algo significativo.
Es curioso cómo mi última conferencia, titulada “Entre la fascinación y el vértigo”, explora precisamente las emociones de las personas frente a las nuevas tecnologías, justo los dos temas que me han impulsado a escribir este artículo. La fascinación por los avances tecnológicos y la incertidumbre o el vértigo que genera en algunas personas, son sentimientos clave para comprender cómo enfrentarnos al futuro y cómo gestionarlo de la manera más equilibrada y eficiente.
Artículo redactado sin la ayuda de la Inteligencia Artificial 😉


