Ocho de la mañana del 15 de abril. Salimos de viaje hacia la primera de las cuatro conferencias que Analiza 360 – Asesoría y consultoría integral para farmacias había contratado con Lluís Serra. Por delante, casi 400 kilómetros, el cielo medianamente despejado tras varios días de lluvia torrencial, y la sensación de empezar algo que íbamos a recordar.
Cuatro ciudades, cuatro audiencias muy distintas, y una misma certeza que es, en realidad, la tesis sobre la que Lluís construye su trabajo: las empresas que funcionan son las que cuidan a las personas. Lo que sigue es la crónica de cómo lo vimos confirmarse de Gijón a A Coruña, pasando por León y Valladolid, bajo el título «El mundo necesita personas como tú».
Gijón: el abrazo que abre una sala.
El Hotel Abba Playa Gijón nos recibió con vistas al mar y con la hospitalidad del equipo de Analiza 360. Fue el momento de desvirtualizarnos tras meses de correos y llamadas. La sonrisa y la naturalidad imperaban en todos ellos. Cuando uno de los empleados me dijo que era feliz en esa empresa porque su jefe les escucha y empieza las reuniones con un abrazo, me quedé muerta.
Las auroras boreales y las Maldivas llevaban años en mi lista de cosas pendientes antes de morirme. Aquella mañana, escuchándole, añadí una tercera: tener algún día un jefe que escuche, acompañe y abrace, como Alberto. Veinticuatro años de carrera dan para mucho, pero hasta esa mañana no había tenido la suerte de cruzarme con uno así. Saber que existen ya es una buena noticia. Que se multipliquen, que es de lo que van las conferencias de Lluís, sería la mejor. A las auroras y a las Maldivas iré por mi cuenta.
La sala era amplia, con esa disposición de sillas que tanto le gusta a Lluís porque le permite recorrerla entera e interactuar con la audiencia en todo momento. Luz acogedora, catering espectacular con producto autóctono y una presentación digna de los mejores cocineros.
Gijón fue un pistoletazo de salida potente. Audiencia divertida, participativa, respondiendo a cada provocación de Lluís y dejando momentos inolvidables, tanto para nosotros como “equipo del conferenciante” como para ellos. Al terminar, Alberto Antelo Domínguez, CEO de Analiza 360, le pidió un abrazo a Lluís delante de toda la sala. Hubo risas por el gesto “atrevido”, en una sociedad en la que parece que ser cariñoso en el mundo empresarial es solo para unos pocos. O para nadie.
Una vez finalizado el evento, escuchamos a otros ponentes del sector de la banca, el marketing y las inversiones, y rematamos el día recorriendo Gijón, disfrutando de su gastronomía y respirando mar para coger fuerzas.
León: la prudencia del que escucha antes de hablar.
El 16 de abril cruzamos la Cordillera Cantábrica camino de León. El Hotel NH Collection León Plaza Mayor nos esperaba con esa elegancia que mezcla lo antiguo y lo innovador. El horario del evento nos permitió pasear por la mañana sin prisas y visitar la fastuosa catedral, la Pulchra Leonina. Estoy convencida de que, si Victor Hugo hubiera visitado León, no habría escrito Nuestra Señora de París sino La Pulchra Leonina. El genio romántico habría caído rendido a los pies de la Catedral de la Luz.
Día luminoso, cielo azul, gastronomía tradicional y un grupo de asistentes más reducido. Más expectante, con menos interacción. Lo entendí al terminar el evento, leyendo al sociólogo leonés David Díez Llamas: el leonés no muestra fácilmente sus sentimientos ni sus opiniones frente a desconocidos. El silencio inicial no es desinterés, sino prudencia, respeto al orador y observación antes de exponerse. Vaya, que en León uno no aplaude por aplaudir: primero escucha, mide, piensa, y luego, si toca, aplaude de verdad. Y así fue.
Me encanta recorrer nuestro país y comprobar que, a pesar de su reducido tamaño, pocas naciones concentran una diversidad cultural, lingüística y social tan marcada en tan poco territorio. Bastan unos kilómetros para encontrar cambios profundos en la gastronomía, las fiestas, la manera de relacionarse, los acentos, la arquitectura o incluso la forma de entender la vida cotidiana.
Y, al terminar, esa conexión humana que habíamos sentido en Gijón volvió a aparecer entre el equipo y nosotros. No es casualidad: las personas que cuidan, cuidan siempre.
Valladolid: ardillas, pavos reales y oficinas de farmacia con pasión.
El 29 de abril volvimos al coche. 323 kilómetros entre charlas y canciones, y al llegar a Valladolid aparcamos y aparecimos en plena superficie rodeados de patatas, berenjenas y albaricoques (también espárragos de Tudela, mira tú), en el Mercado de la Marquesina. Voces y risas nos rodeaban y mientras Lluís atendía una llamada larga, aproveché para guiarle desde la Plaza de España y por el Paseo de Zorrilla hasta la Academia de Caballería, donde estudió mi padre (q. e. p. d.). Por eso este viaje tenía para mí algo más especial.
Cruzamos y nos adentramos en el Parque Campo Grande. Fue como atravesar una puerta secreta y meternos en un cuento. La mente se despejó de inmediato, el tiempo se paró. Vimos corretear ardillas, una de ellas charló un rato con Lluís, los pavos reales abrían sus plumas cortejando a las pavas cercanas en un entorno exuberante de árboles y plantas. Conejos, patos, la fuente de La Fama. Una experiencia inolvidable como antesala a la conferencia en la ciudad del Pisuerga.
El Hotel Gareus nos recibió con su estilo Art-Decó, su recepción rodeada de una biblioteca en altura y un mobiliario oscuro con iluminación estratégica. La sala, amplia, cómoda, con su pasillo central, hizo las delicias de Lluís. De nuevo trabajamos con el carácter castellano introvertido, pero Lluís consiguió conectarlos. La interacción fue creciendo por momentos y, al finalizar, las conversaciones fueron agradables y productivas.
Curiosamente, en España la tradición dice que el castellano más puro se habla en Valladolid. Al final, como bien dice la RAE, el mejor español es el que logra que dos personas se entiendan, tengan el acento que tengan. Y qué mejor símil que este: catalanes, gallegos y castellanos trabajando e interactuando juntos, llegando a buen puerto.
Intercambiar impresiones con personas que dirigen su oficina de farmacia con tanta pasión fue una gozada. Y no solo con ellas: en los cafés y los pasillos también conversamos con profesionales del mundo de la banca, las inversiones y el marketing que compartían cartel como ponentes. Hablamos de gestión, de equipos, de cómo retener talento, de cómo liderar en sectores muy distintos pero con desafíos sorprendentemente parecidos y por tanto, de la importancia de las personas. Percibir cómo todos ellos, vinieran de donde vinieran, disfrutaban de su día a día y mantenían las ganas de seguir formándose y escuchar nuevas ideas es síntoma de que nuestro tejido empresarial sigue sano.
A Coruña: el mensaje que provoca una llamada.
El 13 de mayo tocaba A Coruña. Viajamos la víspera porque teníamos por delante 700 kilómetros y queríamos llegar descansados. Un trayecto variopinto, con sol, calor, lluvia, viento, niebla y frío. Cada parada era una sorpresa meteorológica.
Llegar fue acelerado: el equipo de Analiza 360 nos esperaba para cenar. Tiempo justo para dejar el equipaje, cambiarnos y correr. Disfrutamos de una charla distendida acompañados de otros profesionales y farmacéuticos. Percibí en todo momento un buen rollo especial: conversaciones cercanas, con alma, como si estuviésemos hablando con amigos… Jose, Ana, Jorge, Rosa…
Al día siguiente, el último evento de la serie, jugábamos en casa, en la base de Analiza 360. Era la conferencia con más aforo. El Hotel Meliá María Pita nos recibió con el sol atravesando sus grandes ventanales con vistas al Atlántico, a la playa en forma de concha y a su fuerte oleaje. Muchas personas haciendo corrillos, saludándose con efusividad porque allí, como en Pamplona, todos parecen conocerse. Risas, fotos de grupos, conversaciones que hacían sentir bien a todos.
Charlas sobre negocio, inversiones, gestión y marketing precedieron a un Lluís Serra emocionado al ver una sala tan entregada, participativa y acogedora. Su mensaje, esa tarde, fue el que viene repitiendo desde hace tiempo y el que vertebra todo su trabajo: cuidarnos a nosotros mismos no es un capricho, es la condición previa para que nuestra vida familiar y profesional funcionen. Liderar bien empieza por estar bien. Valorar a los equipos es valorar a las personas que los forman. Y por encima de cualquier estrategia, indicador o método, hay una decisión que lo precede todo: ser buenas personas.
Y entonces ocurrió lo que mejor resume lo que hacemos. Jose, empleado de Analiza 360, que esa tarde ejercía de presentador (y lo hizo estupendamente, con su gran profesionalidad, sonrisa y simpatía), contó delante de toda la sala que, tras la conferencia de Lluís en Valladolid, algo del mensaje le había llegado al corazón. Pensó en un amigo con el que había tenido una crisis y con el que llevaba tiempo sin hablar. Le escribió. Quedaron a tomar algo. Y han vuelto a hablar.
Eso es exactamente lo que Lluís dice cuando explica para qué sirven sus conferencias: PROVOCAR CAMBIOS EN LOS COMPORTAMIENTOS DE LAS PERSONAS. A mejor, claro. Para ser más felices, para tener mejor calidad de vida, para liderar con sentido, para construir empresas en las que la gente quiera quedarse.
Gracias, Analiza 360.
Cuatro ciudades, cuatro audiencias, una misma certeza. Y un equipo, el de Analiza 360, que ha hecho posible este recorrido con una organización impecable y un trato humano que en muchas empresas se da por imposible. A Alberto y a todo su equipo, gracias por la cercanía, por el rigor profesional, por el cariño con el que tratan a sus clientes y por las iniciativas en las que se implican (universidades, eventos del sector, formación) para demostrar que existe otra manera de trabajar haciendo las cosas muy bien.
Mención especial a Ana López, responsable de Marketing y Comunicación de Analiza 360. Fue ella quien nos contactó al principio de todo este recorrido y quien ha sostenido cada uno de los cuatro eventos de cabo a rabo, con la profesionalidad de quien no deja un detalle al azar y la implicación de quien se toma cada cosa como propia. Detrás de su sonrisa serena hay una guerrera empedernida. Gracias, Ana, por hacer fácil lo que es muy difícil.
Que abracen, además, es solo la consecuencia natural de lo anterior.
María Jesús Alonso Arteaga – Dirección estratégica y corporativa en Pensamiento Disruptivo Estratégico, S.L.


